La ciencia suele ser fría, pero el brillo que emana de lo vivo —y de lo artificial que imita a lo vivo— es pura pulsación. Esta línea de estudio plantea una biomimética del plástico y el hilo.
Como investigadora del barro y entusiasta del neón, planteo una catalogación de especímenes sintéticos que habitan el límite entre la oscuridad del karst y la estática de la red. No se trata de simples ornamentos; son estructuras construidas con cuentas que atrapan la luz y tejidos capaces de resistir la entropía del entorno.
La hipótesis de la bioluminiscencia se ha encapsulado en objetos portables. Este apartado registra la transición del concepto biológico al accesorio mediante el modelado de 05 especímenes de murciélagos de bolsillo.